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Vol. 1 N° 1, enero-junio 2024 (49-58)
Educativa Niveles
Arleth Gabriela Osorio Ruiz, Jaquelin Lorena González Villavicencio 50
1. Introducción
Si bien la educación primaria resulta esencial para el crecimiento personal y social, en ciertos países en
desarrollo la pobreza impide el acceso a una educación adecuada, donde las familias con ingresos bajos
necesitan que los niños trabajen en lugar de estudiar. La falta de asistencia a la educación primaria
mantiene el ciclo de pobreza y reduce las oportunidades de empleo y progreso económico.
A pesar de que la educación se convierte en elemento vital en la lucha contra la pobreza en las
comunidades autónomas, por sí sola no asegura la salida de esta condición, ya que esta relación
depende del mercado laboral. Asimismo, poseer un título superior no garantiza estar libre de pobreza
(Larrú, 2024).
Collado-Ruano et al. (2021), quienes examinan el nivel educativo alcanzado por la población, el
abandono escolar temprano y su conexión con la pobreza, señalan que la educación superior, ya sea
universitaria o de formación profesional, impacta significativamente en la disminución de la pobreza,
aunque los resultados no son consistentes en todas las estimaciones.
En este contexto, la participación de los estudiantes en el proceso educativo de nivel primario
implica más que estar físicamente en el aula, pues exige un involucramiento directo en el aprendizaje,
y un fomento de la reflexión, la autorregulación y la capacidad de adaptar estrategias flexibles a nuevas
situaciones. La educación primaria se concibe como un espacio vital donde los estudiantes se preparan
para desempeñar roles sociales y se desarrollan como individuos capaces de aplicar conocimientos de
manera efectiva en diversos contextos (Rodríguez-Alfonso y Torres-Barrero, 2023).
Según Castillo y Rojas (2023), la asistencia regular a la primaria deviene fundamental para el
desarrollo educativo infantil, ya que posibilita la adquisición de habilidades académicas y establece las
bases para su futuro educativo. Participar activamente en la educación primaria permite que los niños
reciban la instrucción necesaria, participen en actividades educativas, interactúen con compañeros y
maestros y desarrollen competencias claves. Los maestros que brindan un sólido apoyo pueden influir
significativamente en el rendimiento escolar y la motivación educativa.
Por otro lado, la pobreza se describe como la falta de un derecho fundamental para el desarrollo
social, donde los ingresos no son suficientes para adquirir los bienes y servicios necesarios para
satisfacer las necesidades básicas. Esta condición tiene un carácter multidimensional, al impactar en
factores como la vivienda, los ingresos individuales y familiares, la seguridad y la salubridad (Cortés,
2024).
Además, desde la perspectiva de Fabian-Arias et al. (2021), la pobreza se relaciona con el acceso
restringido de determinados grupos poblacionales a recursos económicos y servicios básicos. En el
ámbito educativo se examina en términos de insuficiencia de ingresos para satisfacer necesidades
básicas como alimentación, vivienda, educación y salud.
Ayala et al. (2021) definen a la pobreza por ingresos como la falta de recursos suficientes para cubrir
necesidades básicas como alimentación, vivienda y educación, esenciales para una vida digna. Una
persona se considera en situación de pobreza por ingresos cuando sus ingresos son menores a un
umbral específico, conocido como la línea de pobreza, que se basa en el costo de una canasta básica de
bienes y servicios que incluye alimentos, vivienda, educación, vestimenta, transporte y salud.
Este indicador se utiliza para evaluar la situación de pobreza de individuos o familias y se centra
exclusivamente en sus ingresos económicos. Bajo este enfoque, una persona o familia se considera en
situación de pobreza si sus ingresos son insuficientes para satisfacer necesidades básicas como la
adquisición de una canasta alimentaria. La pobreza por ingresos abarca no solo los ingresos laborales,
sino también otras fuentes de ingreso como transferencias públicas o privadas (Esquivel, 2023).