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Vol. 1 N° 1, enero-junio 2024 (5-18)
Educativa Niveles
Karol Silvana Pulgar Sánchez, Andrea Carolina Ruiz Sanchez 6
1. Introducción
La educación no solo determina el desarrollo social de los pueblos, sino que, como lo manifiestan
Salazar et al. (2023), se conforma como una dimensión fundamental de la competitividad económica,
pues optimiza indicadores de productividad, progreso técnico y crecimiento económico, y minimiza
las tasas de pobreza e inequidad. Además, una fuerza laboral educada es esencial para el crecimiento
económico y la competitividad de un país, al disminuir la desigualdad. Así también, la educación
permite a los individuos insertarse en el mercado laboral y, con ello, mejorar sus ingresos, capacidades
y habilidades.
Sin dudas, la educación superior posibilita, además, una mejora en el bienestar individual. La
diferencia salarial entre los titulados en educación superior y quienes solo culminaron estudios
secundarios es mayor al 200 % en ciertos países de la región como Brasil, Chile, Colombia y México,
mientras que dicho promedio en países desarrollados ronda el 150 % (UNESCO, 2022). La educación
superior forma recursos humanos de alta calificación que aportan tanto a la iniciativa privada como la
pública y se encuentran al servicio de la sociedad (Aveleyra, 2023). Es conocido además que la
universidad mejora el desarrollo de las comunidades a través de un currículo pertinente. Por ende,
resulta necesario que el servicio que entregan las universidades sea de calidad.
El sistema de Educación Superior de Ecuador ha evolucionado en los últimos años en búsqueda de
la calidad de la enseñanza; proceso regido por el Consejo Nacional de Educación Superior (CONESUP)
en 2008, que con el apoyo del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior
del Ecuador (CONEA) y, por efecto del Mandato 14, elaboró un informe sobre el desempeño de las
instituciones de educación superior con la construcción de 4 criterios para la evaluación: academia,
estudiantes, investigación y gestión (CEAACES, 2013). En 2010 se crea el Consejo de Evaluación,
Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CEAACES), encargado de
determinar la calidad en las instituciones del sistema de educación superior ecuatoriano, con un
modelo basado en seis criterios: academia, eficiencia académica, investigación, organización,
infraestructura y estudiantes; empleados en el proceso de acreditación y categorización institucional
de 2013 y en la evaluación, acreditación y re-categorización institucional de 2016, que dio como
resultado que 14 instituciones, por no superar los parámetros de calidad, debieron cerrar
definitivamente (Muñiz & Loor, 2020).
Educación Superior
El Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (2019) explica que la UNESCO define que
la educación superior está conformada por los programas educativos “posteriores a la enseñanza
secundaria, impartidos por universidades u otros establecimientos que estén habilitados como
instituciones de enseñanza superior por las autoridades competentes del país y/o sistemas reconocidos
de homologación” (p. 2).
Según González (2013), la universidad tiene una misión orientada a la cooperación al desarrollo
regional mediante la producción (actividades de investigación), la transmisión (formación y
publicación de los resultados de investigación) y la valorización de la investigación (difusión de
soluciones innovadoras a problemas del entorno). Es, en este sentido, que las universidades se
constituyen en centros de formación donde se proporcionen conocimientos y habilidades que
capacitan a los futuros profesionales. Así, se erigen además como agentes dinamizadores del desarrollo
local; no obstante, no puede obviarse que toda acción que pueda emprender para formar profesionales,
ha de estar asociada a la concepción de excelencia y calidad.